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Los complementos forman parte de nuestra imagen por lo tanto influyen directamente en el equilibrio total del vestuario. Por ello, hay recomendaciones a tener en cuenta cuando seleccionamos la bijou.

Si bien colores y estilos deben acompañar el resto del atuendo, en este caso el tamaño y el escote que llevaremos, la morfología del rostro que tenemos y la ocasión a la que vamos a asistir también son puntos para repasar antes de utilizarlos; recordemos que cada pequeña pieza en el rompecabezas que es nuestra imagen, es tan importante como el rompecabezas final.

Para dar prueba de ello, les propongo un ejercicio muy sencillo. Si armamos un rompecabezas y le quitamos aunque sea solo una pieza, verán que lo primero que notan, es la pieza faltante; lo mismo pasara si colocamos mal una de ellas, quizás se perciba un tanto menos pero de todas maneras habrá un “ruido” en la imagen final.

En cambio, si armanos ese mismo rompecabezas con todas sus piezas y cada una en su lugar, podremos ver la imagen que eligió proyectar quien lo creo, que es el objetivo final cuando construimos nuestra imagen personal.

Collares y gargantillas

Algunas cuestiones que podemos revisar para seleccionar nuestras alhajas, son evitar collares muy voluminosos si el busto es grande, muy pegados al cuello si este es corto o demasiado largos si se es pequeña o menuda en cuanto a la estructura corporal, ya que esto resaltaría dichas características.

Cuando hablamos de escotes, no solo nos referimos a esos, tipo Luciana Salazar junto a Diego Luna en aquella entrega de los MTV… El escote es la parte del cuerpo que queda al descubierto por el corte de una prenda, la zona del pecho es la más habitual, aunque también puede ser la espalda y en ocasiones pude referirse al corte de sisa.

El escote en V, es bueno acompañarlo con collares que terminen en forma de V o Y, mas largos o mas cortos, siguiendo las formas del mismo.

Para un escote redondo podemos optar por gargantillas o bijou corta, que queden dentro de los límites de la piel.

Si el escote es strapless, entonces la opción indicada, ya sea corto o largo, es que la parte más vistosa o principal este dentro del marco de la piel ya que de esta manera, no se perderá el detalle, como podría suceder si estuviera sobre el género.

Con un cuello bote o caído, ya que el mismo, es un centro de atención, la bijou discreta, corta y más bien pequeña, permite que este corte se luzca sin desviar la atención.

En el caso de los escotes polera, tortuga y de ese estilo, pueden verse bien con collares largos, en lo posible que no sean ceñidos a la altura del cuello.

Finalmente, los escotes tipo halter son para los que se recomienda no utilizar bijou en la zona del cuello, aunque se puede optar por unos buenos pendientes, brazaletes u otro tipo de complementos.

Aros

Podría detenerme a describir que tipo de aros va con cada rostro en cuanto a su morfología, aunque para ser más sintética y no extender infinitamente la nota, les diré el concepto general. En el tamaño de los mismos, por una cuestión de proporciones, elegir los pequeños es lo ideal para las contexturas menudas y los grandes para las de contextura de similares características, es decir que los aros deben acompañar el tamaño de quien los lleva. Por el contrario, cuando elegimos la forma, lo único que no debemos elegir es la misma forma que nuestro rostro.

Ej. Yo tengo el rostro alargado u oblongo, por ello los aros alargados, colgantes o con caída resaltan aun más esta forma y si mi objetivo fuera equilibrarla, estaría en la elección errónea. Claro que como buena rebelde sin causa, me gustan los aros largos, al punto de tener “rayitas” más que “agujeritos” por el peso de los mismos, pues no me privo de usarlos, por ello busco cuando los utilizo, encontrar el equilibrio u armonía en el resto del atuendo. Esto quiere decir, que no necesariamente son reglas que estamos condenadas a seguir, la elección siempre será nuestra y nada es definitivo o prohibido, pero conocer y aplicar determinadas cuestiones pueden potenciar nuestra imagen y arrojarnos resultados satisfactorios!

Continuando, si el rostro fuera redondo, evitar los aros redondos y si fuera corazón, que es el triángulo invertido, cuyas características son frente ancha, mandíbula y mentón finos terminando en forma puntiaguda, entonces debemos evitar aros que terminen en esta misma forma, si fuera cuadrado, evitar los cuadrados y así sucesivamente.

En cuanto a la cantidad de bijou que podemos ponernos sin excedernos para no quedar al mejor estilo “paño hippie” o mejor conocido como “arbolito de navidad”, yo diría que 3 es suficiente, ya que a ello debemos sumar cartera, lentes, etc.

Este número puede ser variable, de acuerdo al tipo de bijou y su tamaño. Recordemos que cada caso individual, tiene factores que lo hacen único y estas son normas, mas bien generales; utilizar tu criterio, gusto y personalidad, es tan importante o mas aún que las mismas.

Una práctica sencilla para medir armonía puede ser la siguiente: parada en frente al espejo, con un efecto tipo “nublado” en tu mirada observate; así podrías detectar si hay algo en tu imagen que sobresale demasiado rompiendo con el equilibrio.

Un abrazo,

Sol Fernández.

Bijou recomendadísima:

http://www.facebook.com/wwwpedrasdobrasilwordpresscom

http://www.alausanzadelaera.com.ar/




Cuando era chica, me contaban aquel cuento de la olla al final del Arco Iris que contenía monedas de oro y un duende que la custodiaba; pero si uno la encontraba, se hacía rico pues se quedaba con ella.
Aunque no tuve éxito y todavía la estoy buscando, además de que no recuerdo que pasaba con el duende, en caso de encontrarla…si quedo en mi memoria que al imaginarla, yo no quería monedas; lo primero que pensaba era que mi olla, estaría llena de joyas de todos los tamaños, colores y repleta de piedras preciosas…
Es como si lo lleváramos en la sangre, esta fascinación por adornarnos y colgarnos alhajas para sentirnos más bellas… sino como se explica que ya desde niñas, elijamos estos pequeños tesoros para jugar, en vez de autos, aviones y motos, como lo hacen los niños. Bueno…debo aclarar que si bien los autos no eran mi predilección, treparme a los árboles, jugar con bolitas o agarrarme a los trompazos con hermanos o vecinos eran otro tipo de prácticas que también disfrutaba… en fin, por suerte estaba mi madre, que me compraba tacitas, muñequitas y vestiditos además de incentivarme con el ejemplo, sin imaginar que después sufriría diariamente diferentes tipos de saqueos en su guardarropas, estuche de maquillajes y alhajeros… por no decir que aún lo sigue padeciendo…
La cuestión es que podrán ser más chicas, más grandes, plateadas, doradas, formales, hippies… hay infinidad de características y variedades, pero a que mujer no le gusta alguno de todos estos tesoros que actualmente llamamos bijou y quisiera encontrar su olla al final del Arco Iris!


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