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Eugenio Recuenco debería ganarse un Oscar… Este fotógrafo de origen Español no tiene límites en la excelencia y realmente supera cualquier escrutinio que se le quisiere hacer en cada uno de los aspectos que abarca su trabajo. La multiplicidad cultural que transmite en su obra, con estilos pictóricos, renacentistas y barrocos; como también el admirable concepto y materialización de la escenografía, los estilismos impecables, creíbles, creativos y sin duda el conocimiento de luz, a través de los claroscuros, con los que genera un contexto casi teatral, logra finalmente presentar en sus creaciones que son cautivadoras y deslumbrantes, un verdadero cuento para los sentidos, que en un constante ir y venir entre el surrealismo y el hiperrealismo; por momentos la abstracción y una marcada tendencia a plasmar su visión íntima; conquista al espectador, brindándole gran riqueza e inquietantes estímulos gráficos. Desde mi mirada, este fotógrafo de moda cuyos clientes han sido, entre otros, nada mas y nada menos que Vuitton, Custo Barcelona, Chanel y Carolina Herrera, tiene un veinte sobre diez!
No se pierdan el visitar su web y así poder apreciar la calidad de su fotografía ya que en las reproducciones no siempre se puede apreciar.

http://www.eugeniorecuenco.com/



Los complementos forman parte de nuestra imagen por lo tanto influyen directamente en el equilibrio total del vestuario. Por ello, hay recomendaciones a tener en cuenta cuando seleccionamos la bijou.

Si bien colores y estilos deben acompañar el resto del atuendo, en este caso el tamaño y el escote que llevaremos, la morfología del rostro que tenemos y la ocasión a la que vamos a asistir también son puntos para repasar antes de utilizarlos; recordemos que cada pequeña pieza en el rompecabezas que es nuestra imagen, es tan importante como el rompecabezas final.

Para dar prueba de ello, les propongo un ejercicio muy sencillo. Si armamos un rompecabezas y le quitamos aunque sea solo una pieza, verán que lo primero que notan, es la pieza faltante; lo mismo pasara si colocamos mal una de ellas, quizás se perciba un tanto menos pero de todas maneras habrá un “ruido” en la imagen final.

En cambio, si armanos ese mismo rompecabezas con todas sus piezas y cada una en su lugar, podremos ver la imagen que eligió proyectar quien lo creo, que es el objetivo final cuando construimos nuestra imagen personal.

Collares y gargantillas

Algunas cuestiones que podemos revisar para seleccionar nuestras alhajas, son evitar collares muy voluminosos si el busto es grande, muy pegados al cuello si este es corto o demasiado largos si se es pequeña o menuda en cuanto a la estructura corporal, ya que esto resaltaría dichas características.

Cuando hablamos de escotes, no solo nos referimos a esos, tipo Luciana Salazar junto a Diego Luna en aquella entrega de los MTV… El escote es la parte del cuerpo que queda al descubierto por el corte de una prenda, la zona del pecho es la más habitual, aunque también puede ser la espalda y en ocasiones pude referirse al corte de sisa.

El escote en V, es bueno acompañarlo con collares que terminen en forma de V o Y, mas largos o mas cortos, siguiendo las formas del mismo.

Para un escote redondo podemos optar por gargantillas o bijou corta, que queden dentro de los límites de la piel.

Si el escote es strapless, entonces la opción indicada, ya sea corto o largo, es que la parte más vistosa o principal este dentro del marco de la piel ya que de esta manera, no se perderá el detalle, como podría suceder si estuviera sobre el género.

Con un cuello bote o caído, ya que el mismo, es un centro de atención, la bijou discreta, corta y más bien pequeña, permite que este corte se luzca sin desviar la atención.

En el caso de los escotes polera, tortuga y de ese estilo, pueden verse bien con collares largos, en lo posible que no sean ceñidos a la altura del cuello.

Finalmente, los escotes tipo halter son para los que se recomienda no utilizar bijou en la zona del cuello, aunque se puede optar por unos buenos pendientes, brazaletes u otro tipo de complementos.

Aros

Podría detenerme a describir que tipo de aros va con cada rostro en cuanto a su morfología, aunque para ser más sintética y no extender infinitamente la nota, les diré el concepto general. En el tamaño de los mismos, por una cuestión de proporciones, elegir los pequeños es lo ideal para las contexturas menudas y los grandes para las de contextura de similares características, es decir que los aros deben acompañar el tamaño de quien los lleva. Por el contrario, cuando elegimos la forma, lo único que no debemos elegir es la misma forma que nuestro rostro.

Ej. Yo tengo el rostro alargado u oblongo, por ello los aros alargados, colgantes o con caída resaltan aun más esta forma y si mi objetivo fuera equilibrarla, estaría en la elección errónea. Claro que como buena rebelde sin causa, me gustan los aros largos, al punto de tener “rayitas” más que “agujeritos” por el peso de los mismos, pues no me privo de usarlos, por ello busco cuando los utilizo, encontrar el equilibrio u armonía en el resto del atuendo. Esto quiere decir, que no necesariamente son reglas que estamos condenadas a seguir, la elección siempre será nuestra y nada es definitivo o prohibido, pero conocer y aplicar determinadas cuestiones pueden potenciar nuestra imagen y arrojarnos resultados satisfactorios!

Continuando, si el rostro fuera redondo, evitar los aros redondos y si fuera corazón, que es el triángulo invertido, cuyas características son frente ancha, mandíbula y mentón finos terminando en forma puntiaguda, entonces debemos evitar aros que terminen en esta misma forma, si fuera cuadrado, evitar los cuadrados y así sucesivamente.

En cuanto a la cantidad de bijou que podemos ponernos sin excedernos para no quedar al mejor estilo “paño hippie” o mejor conocido como “arbolito de navidad”, yo diría que 3 es suficiente, ya que a ello debemos sumar cartera, lentes, etc.

Este número puede ser variable, de acuerdo al tipo de bijou y su tamaño. Recordemos que cada caso individual, tiene factores que lo hacen único y estas son normas, mas bien generales; utilizar tu criterio, gusto y personalidad, es tan importante o mas aún que las mismas.

Una práctica sencilla para medir armonía puede ser la siguiente: parada en frente al espejo, con un efecto tipo “nublado” en tu mirada observate; así podrías detectar si hay algo en tu imagen que sobresale demasiado rompiendo con el equilibrio.

Un abrazo,

Sol Fernández.

Bijou recomendadísima:

http://www.facebook.com/wwwpedrasdobrasilwordpresscom

http://www.alausanzadelaera.com.ar/


La palabra mono pareciera ser una suerte de comodín. Hubo una época en la que era muy común decir “que mono te queda” o “estas muy mona” como una manera de expresar la belleza que algunos ojos veían; también para manifestar el desagrado acerca de una persona que si bien podía estar vestida con prendas de calidad, no habría sabido sacar partido de ellas, por su naturaleza de poca monta…”aunque se vista de seda, mona queda”.

Por otro lado como sinónimo de una persona inexperta que tiene en sus manos algún objeto de valor que podría romper o arruinar, esta el famoso “mono con navaja” y el que titula la nota, que es una “argentinización” del popular dicho histórico referido a los Moros, para anunciar inminente peligro o persona no grata.

Para identificar una prenda, el mundo de la moda, no podía dejar de usarla y así llamamos entonces al Jumpsuit, pieza cuyo origen fue el de proteger y aislar del frío a los paracaidistas, extendiéndose luego a otros deportes y disciplinas como el esquí, el automovilismo o la mecánica.
Al igual que los blue jeans, el mono tuvo sus humildes comienzos como ropa de trabajo, pero a partir de 1960 fue integrado en la esfera de la alta moda.

Los 80 fue su “Epoca de oro”, al punto de llegar a los grandes escenarios con artistas como Elvis Presley, Mick Jagger, Abba, Cher o Freddie Mercury y hasta le han dedicado una exposición: “Uno para todos y todos para uno” que se llevo a cabo entre el 2008 y 2009 en el Museo de Arte de Phoenix.
Katharine Hepburn lució un monograma de seda de una sola pieza en la película de 1937 “Stage Door”

“Estaba de moda para parecer que eran parte de la acción”, dice Kevin Jones, historiador de vestuario en el Instituto de la Moda de Diseño y Merchandising en Los Ángeles.
Usado por las mujeres que trabajan en las fábricas durante la Segunda Guerra Mundial, ayudó a pavimentar el camino para los pantalones como vestimenta de mujeres aceptables.

La temporada pasada los hemos visto regresar y aunque es una prenda poco común, pues generalmente no esta presente en los guardarropas femeninos, seguirá apareciendo en la temporada que viene.
Particularmente a mi me encantan, por su simplicidad, elegancia y originalidad o como lo definen en la Wikipedia, una prenda con connotaciones de futurismo, ya que han sido con frecuencia utilizados en la ciencia ficción.

Llamados también overloles, catsuits o enterizos, son prendas de gran utilidad y múltiples estilos, de acuerdo a sus características. Podemos elegirlo para diferentes momentos, lugares o eventos aunque no hay que olvidar que el color, estampado y corte deben ser en función del tipo de silueta si queremos lograr un equilibrio que estilice.



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